Sus ojos abandonaron un instante el documento que le había consumido la tarde para posarse en la esquina inferior derecha de la pantalla.
18:32.
Rápidamente, guardó el Word y abrió su carpeta “Música”. Delante suya aparecieron cientos de carpetas, cada una con su nombre, todas llenas de canciones. Dudó un instante, miró a través de la ventana y empezó a rastrear buscando un tema concreto.
Como cada día, le sorprendía con una canción distinta. Un artista nuevo o uno conocido, español, extranjero… daba lo mismo. Lo importante era el ritual.











